martes, 3 de marzo de 2009

3 de Marzo, día de la liberación de Bulgaria


Hola, toca la efemeride de una fecha muy importante de unos de mis preferidos entre los pueblos eslavos( por ser eslavo del sur y por tener primos muy queridos descendientes de aquellos), el aguerrido pueblo bulgaro.
Se trata de un nuevo aniversario de la liberacion tras 5 siglos (si 500 años!) de opresion turco otomana.
Nota de radio Bulgaria: http://www.bnr.bg/RadioBulgaria/Emission_Spanish/

3 de Marzo, día de la liberación de Bulgaria
El 3 de Marzo de 1878, hace 131 años, terminaba una guerra que ha quedado en la historia de Bulgaria como la Guerra de Liberación. Ese día, Bulgaria resucitaba, después de cinco siglos de dominación otomana. Un día que llegó después de un siglo de renacimiento espiritual y luchas emancipadoras.

Su cumbre fue la Insurrección de abril de 1876. El levantamiento fracasó en lo militar, pero el heroísmo de los insurgentes y las crueldades perpetradas por los turcos en su aplastamiento llegaron a ser de dominio público en todo el mundo. Levantaron su voz en defensa de los búlgaros personalidades de la talla de Dostoyevski, Garibaldi, Oscar Wilde, William Gladstone.
“Es preciso llamar la atención de los gobiernos europeos sobre un hecho que, al parecer, es tan insignificante que los gobiernos no pueden divisarlo. He aquí este hecho: se asesina a todo un pueblo. ¿Dónde? En Europa. ¿Cuándo acabará el martirio de esta nación pequeña, pero heroica?”, preguntaba el gran escritor francés Víctor Hugo.
Resultaba claro que la solución de la Cuestión Búlgara no admitía más demora. A finales de ese mismo año 1876, se convocó en la entonces capital de Turquía, Estambul, una conferencia de embajadores de las potencias europeas, que propusieron al imperio Otomano conceder a Bulgaria una amplia autonomía.
El gobierno turco se negó, lo cual provocó la intervención militar de Rusia, que en abril de 1877 le declaró a la guerra a Turquía.
La ofensiva rusa comenzó en dos frentes: en la península Balcánica y en el Cáucaso, el primero mucho más importante desde el punto de vista estratégico y político: Bulgaria, por cuya liberación había comenzado esta campaña militar Rusia, se encontraba en la península de los Balcanes.
La incorporación de Rumanía a la contienda de parte de Rusia permitió a las armas moscovitas cruzar el Danubio y pasar al sur del gran río, en las tierras búlgaras. Del lado de los rusos combatieron también miles de voluntarios búlgaros. La población de Bulgaria ayudó a los liberadores a abrirse paso por regiones difíciles y desfiladeros poco conocidos.
El imperio Otomano lanzó contra los atacantes un ejército enorme para su épica, modernamente armado y bien entrenado. Uno de los combates de mayor importancia estratégica para el desenlace de la contienda se libró en el desfiladero de Shipka, en la cordillera de los Balcanes. Allí, en agosto de 1877, un destacamento de soldados rusos y voluntarios búlgaros peleó tres días seguidos contra el ejército del general turco Solimán-bajá, más de 4 veces superior numéricamente a los defensores eslavos. Dando muestras de increíble heroísmo y sacrificio, la pequeña tropa ruso-búlgara rechazó a los atacantes turcos y no les permitió pasar al norte de la serranía y unirse con el ejército de Osmán-baja sitiado por los rusos en Plevna, donde también se libraron grandiosos combates.
A finales de noviembre de 1877, Osmán-bajá, arrojado comandante turco de la plaza fuerte de Plevna, o Pleven, se rendía a los rusos. Ya nada podía detener la ofensiva de los libertadores. No los doblegaron ni el terrible frío invernal, ni los caminos de paso por la cordillera de los Balcanes, intransitables en esta época del año.
Ayudados por la población búlgara, los rusos tomaron Sofía y siguieron rumbo a Plovdiv y a Estambul.
El 3 de marzo de 1878, en la pequeña ciudad turca de San Stefano, cercana a la capital del imperio, Rusia y Turquía firmaban un tratado de paz, de carácter preliminar. En virtud del documento, obtenían su libertad las tierras búlgaras de Mesia, Tracia y Macedonia, o sea los territorios balcánicos donde la mayor parte de la población era búlgara.
Sin embargo, en un Congreso celebrado pocos meses después en Berlín, el territorio de la Bulgaria libre, recién resurgida como estado en el mapa de Europa, quedó drásticamente cercenado por las potencias europeas, que sospechaban que una gran Bulgaria libre pero sometida a Rusia, su libertadora, facilitaría el acceso del imperio Ruso a los estrechos y al Mediterráneo.
Bulgaria fue dividida en varias partes. Su parte norte y la región de Sofía formaron el Principado de Bulgaria. Bulgaria del Sur recibió autonomía pero permaneció bajo el poder político y militar de los sultanes turcos. Macedonia y gran parte de Tracia fueron devueltas a Turquía. La rivalidad entre las potencias europeas por establecer su influencia en la península Balcánica se tradujo en la fragmentación de las tierras búlgaras.
La lucha por la unificación nacional de los búlgaros continuaría después del Tratado de Berlín del verano de 1878, con algunos éxitos y con muchos más reveses. En fin, hoy día, Bulgaria tiene un territorio mucho menor que el que le concedió el tratado de paz entre Rusia y Turquía del 3 de marzo de 1878, día de la liberación de esta nación, pero de todos modos, mayor que el de aquella Bulgaria cercenada por el Congreso de Berlín del mismo año.
Por la liberación de Bulgaria dieron su vida decenas de miles de soldados y oficiales del ejército ruso. Junto con los desaparecidos y los heridos, las bajas rusas se estiman en 200 mil hombres. Murieron en esa guerra ruso-turca por la libertad de su paria también miles de búlgaros.
El 3 de Marzo, hoy en día fiesta nacional de Bulgaria, rendimos homenaje a todos los que sacrificaron lo más caro que poseían, la vida, en aras de la libertad búlgara.
El 3 de Marzo empieza el resurgir del Estado búlgaro. Empieza el auge de la nueva Bulgaria, auge en el campo de la economía, la cultura, la educación. Un auge que esperamos que no termine nunca.

Versión en español de Venceslav Nikólov

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