domingo, 1 de febrero de 2009

Cultura de los eslavos primitivos


Cultura de los eslavos primitivos. El primer emplazamiento de los e. parece que estuvo en tierras situadas al NO de los Cárpatos, en las cuencas de los ríos Vístula, Pripet, y alto Dniester, limitando al N con los pueblos fineses. Al comenzar los movimientos de los pueblos germánicos, estuvieron sometidos a los godos y, posteriormente, a los hunos. Cuando el Imperio de éstos se deshizo, a la muerte de Atila, comenzó la etapa de expansión de los pueblos e. Antes de dispersarse y entrar en contacto con países más civilizados, las diferentes tribus e. eran todavía muy semejantes entre sí. Físicamente tenían cierto parecido con los germanos, y lo mismo hay que decir en cuanto a su carácter valiente y hospitalario, pero propenso a los arrebatos de ira. Aunque poseían una incipiente industria, su género de vida era enteramente agrícola. Amantes de la Naturaleza, hacia la qué se sentían idílicamente atraídos, duros para las penalidades y el trabajo e instalados en uno de los terrenos más fértiles de Europa, necesariamente se convirtieron en magníficos colonos, capaces de poblar las inmensas llanuras de Rusia.

Sus instituciones, al parecer, tenían mucho de democráticas. Según Procopio, uno de los escritores más antiguos que hablan de ellos, los e. no estaban sometidos a un solo hombre; y, según Mauricio, eran pueblos libres que no toleraban la esclavitud ni la autoridad real. Toda su organización social estaba fundada en las comunidades familiares. Construían cabañas de madera, separadas unas de otras y ocultas entre los bosques, o bien sobre pilares en mitad de los lagos o pantanos. No poseían propiedad privada o explotación independiente. Todos se consideraban como parte de una asociación en la que habían; entrado al nacer y de la cual no podían salir sin renunciar a todo derecho de posesión sobre el dominio común.

Aunque el primitivo sistema de gobierno debió ser el patriarcal, más adelante, el jefe de la comunidad, el estarosta o «antiguo», era nombrado por elección y gobernaba con la aceptación de sus compañeros. Su poder era delegado, aunque muy extenso, y en las circunstancias graves tenía que consultar con todas las familias. El conjunto de comunidades familiares era la tribu dirigida por el estarosta, que debía gobernar de acuerdo con el consejo de los distintos cabezas de familia. Estas asambleas se reunían en un lugar fortificado llamado krad o grod; tales fortalezas solían levantarse en medio de las lagunas, en una punta de tierra o en la confluencia de dos ríos o valles, y su única misión era servir de lugares defensivos o para las reuniones sin población permanente, aunque, con el tiempo, dieron origen a ciudades. La tierra que cultivaba la tribu no pertenecía al estarosta, ni siquiera exclusivamente a la. comunidad viviente, sino también a la comunidad futura.
De semejante concepción de la propiedad surgía una casi igualdad absoluta entre todos los miembros de la tribu. Así, p. ej., la palabra `pobre' no existe en los antiguos dialectos e. La comunidad alimentaba a los ancianos y enfermos. Las mujeres eran iguales a los hombres y colaboraban con ellos en los trabajos agrícolas. Si, por el aumento demográfico, la propiedad no bastaba para alimentar a todos, se separaba un grupo e iba a formar una nueva familia, que se organizaba con arreglo a los mismos principios y, aunque se consideraba como una nueva célula autónoma, mantenía estrechos lazos de colaboración y amistad con la familia primitiva.

Los e. solían combatir a pie, no conocían la armadura, utilizando como armas defensivas unos escudos pequeños pero pesados y sólidos y, como armas ofensivas, martillos, hachas, mazos y flechas a veces envenenadas. Evitaban las batallas campales y eran muy diestros para preparar emboscadas, ocultándose en las selvas y, en ocasiones, en el fondo de los ríos, desde donde respiraban con el auxilio de largas cañas.

Desde un punto de vista religioso (v. II), los únicos e. que con el tiempo llegaron a tener sacerdotes fueron los polabos; quizá esta razón explique la resistencia de esta tribu a la predicación cristiana. La religión de los e. se basaba en la creencia de seres superiores que controlaban las fuerzas de la Naturaleza. Tenían un dios supremo, encarnación de la luz, el cielo y el aire, llamado Svarog; sus hijos eran el Sol (Sluntsé) y el fuego (Ohen). Hay una serie de divinidades, como, p. ej., Stribog, dios de los vientos y de las tormentas, que adquirieron una gran importancia entre los rusos, pero que fueron desconocidos para los e. del sur; incluso se ha sostenido que tales dioses no fueron de origen e. También existía una divinidad femenina de gran importancia, llamada Did-Lada por los rusos y Dodola por los servios. Aparte de las grandes divinidades, para los e. existían una gran variedad de genios, ninfas y hadas, cuyo recuerdo ha quedado en las leyendas y canciones populares; tales seres se creía que vivían en los bosques, montañas y manantiales; al genio de las aguas se le llamaba Vadiany y al de los bosques Liechii. También había una especie de dios o rey del mar. Cada familia tenía sus dioses protectores, que algunos han considerado como el antecedente de la devoción a las santas imágenes del lugar (v. ICONOS).

El sistema cosmogónico de los e. era muy sencillo. El dios supremo creó la Tierra levantando la arena del mar y amontonándola sobre la superficie de las aguas; por eso los continentes son como grandes balsas flotando en medio del océano. El hombre, desde que nace hasta que muere, tiene su destino fijado por los dioses. Creían en la inmortalidad del alma, algo distinto del cuerpo y que reside en el pecho de cada hombre.

Es interesante observar que los vocablos `cielo' y `paraíso' son idénticos en todas las lenguas e., mientras que la palabra `infierno', varía, lo que hace pensar que la noción de la felicidad eterna fue muy anterior a la de condenación, que sólo apareció tardíamente. Para facilitar la separación del alma y del cuerpo, los e. solían quemar los cadáveres, y algunas veces, si se trataba de un jefe importante, se quemaba a una de las mujeres del muerto con el cuerpo del marido. Todas estas costumbres iban a cambiar al contacto con pueblos "civilizados".

1 comentario:

juan dijo...

donde putas esta la cultura