sábado, 31 de enero de 2009

Las lenguas eslavas

Las lenguas eslavas tienen su origen en el indoeuropeo y constituyen un grupo lingüístico muy coherente que se extiende por el este y centro de Europa y el noreste de Asia; además, existen comunidades eslavas en Europa occidental y Norteamérica.

Hoy día todavía no está muy claro el lugar de origen de los pueblos eslavos, aunque se puede afirmar que una parte de ellos está relacionada con la civilización lusaciana, afincada en las proximidades de Gniezno algunos siglos antes de la era cristiana. Ya en el siglo d. C., Plinio el Viejo y Tácito hacen referencia a los veneti («vénetos»), los vecinos orientales de los germanos. Y una centuria más tarde, Claudio Tolomeo utiliza por primera vez el término suoveno raíz del gentilicio eslavo.

Según estos documentos, el área geográfica que ocupaban aquellas comunidades eslavas primitivas se situaría al norte de los Cárpatos, entre el curso medio del Vístula y del Dniéper, al norte y sur de Kiev. A partir de ahí, comenzó una rápida expansión que las llevó hasta las orillas del Danubio (siglo vi d. C.). En este punto, aunque los eslavos estaban repartidos en distintos grupos, la lengua que manejaban era la misma, con variaciones dialectales de escasa importancia.

Entre los siglos ix y xii, cuando empezaron a crearse los estados eslavos, las diferencias diatópicas se agudizaron: el resultado de la reestructuración del sistema vocálico no fue igual en todas las regiones y dio lugar al desarrollo de lenguas diversas que, grosso modo, se corresponden con la división actual. Pero aparte de ese fenómeno lingüístico, otras circunstancias —de orden histórico y cultural (influencia extranjera)— intervinieron en la progresiva fragmentación que separó, por un lado, a los eslavos del Sur y del Oeste y, por otro, a los del Sur y el Este.

La Iglesia eslavona, instaurada en el siglo IX por obra de los apóstoles griegos Cirilo y Metodio (a requerimiento de Rotislao), dotó a los eslavos de alfabeto (el glagolltico, base del cirílico) y de una lengua litúrgica (el eslavón). En la misma época, tanto los búlgaros como los serbios se convirtieron también a la ortodoxia griega, y en el siglo X, los croatas y los polacos abrazaron el cristianismo pero adoptaron el rito de Roma. Unos cien años después, la Iglesia ortodoxa se apartó de la romana, cisma que tuvo como consecuencia la separación de eslavos ortodoxos (de alfabeto cirílico) y eslavos católicos (de alfabeto latino). Actualmente, el rasgo que establece más diferencias entre las lenguas eslavas es de la representación gráfica: los pueblos de tradición ortodoxa (ruso, bielorruso, ucraniano, macedonica y serbio) utilizan la escritura cirílica; los de tradición católica o protestante (polaco, checo, eslovaco, esloveno y croata), la latina (a la que algunas lenguas añaden diagramas y signos diacríticos); la glagolítica ha caído en desuso y solamente tiene un interés histórico.

Clasificación de las lenguas eslavas

Los idiomas eslavos no descienden directamente del indoeuropeo, sino del protoeslavo, más próximo a la lengua madre (de la que se segregó tardíamente, entre los siglos V y VIII d. C.). El protoeslavo ha sido reconstruido gracias a la lingüística comparada. Nos podemos hacer una idea aproximada de él a través del eslavo antiguo (o macedonio antiguo de Tesalónica), conocido por las traducciones de los Evangelios y de los textos litúrgicos griegos que llevaron a cabo los antes mencionados Cirilo y Metodío. Esta lengua sagrada ha continuado utilizándose en las iglesias ortodoxas, si bien ha experimentado algunos cambios para adaptarse a los tiempos.

En esencia, el protoeslavo no se distinguía de la rama báltica y, de hecho, algunos estudiosos han hablado de un antepasado común al que denominan baltoeslayo. A partir de ese antepasado, se formaron tres subgrupos fundamentales:

• Las lenguas eslavas del Sur, que incluyen: el serbocroata y esloveno en Eslovenia, Croacia, Serbia y regiones adyacentes; el búlgaro en Bulgaria y zonas colindantes; y el macedonio en Macedonia, Yugoslavia y lugares vecinos de Grecia.

• El eslavo occidental, que comprende el checo y el eslovaco en Checoslovaquia, el lusaciano en Alemania y el polaco.

• El eslavo oriental, que abarca el ruso, el ucraniano y el bielorruso.

Esta clasificación tripartita no contempla las variedades en el seno de cada lengua. De ellas, los llamados dialectos de transición o dialectos híbridos muestran ciertas semejanzas entre los múltiples idiomas eslavos (que no se manifiestan, sin embargo, en los respectivos textos literarios), las cuales explican que la comunicación entre los eslavos de diversas nacionalidades sea difícil pero no imposible. Tomadas aisladamente, existe una diferencia de grado entre las lenguas según el panorama dialectal que presentan: desde el ruso —bastante homogéneo—, hasta el esloveno —muy diversificado—. En la actualidad, los medios de comunicación de masas contribuyen a minimizar la variedad en todas las lenguas eslavas.

Características generales de las lenguas eslavas

Fonología

En lo que se refiere al plano fonológico, es característica de las lenguas eslavas la tendencia a ordenar los segmentos fónicos en la sílaba de menor a mayor sonoridad. En la evolución del protoeslavo desde el indoeuropeo esto se manifiesta en la pérdida de consonantes finales, la sustitución de las vocales nasales por secuencias tautosilábas de vocal + consonante nasal, la monoptongación de los diptongos, y la formación de secuencias tautosilábicas de e, o + consonante líquida.

Asimismo, fue muy significativo el proceso de palatalización que se originó en el protoeslavo y que sirve para discriminar categorías morfológicas de una misma palabra (por ejemplo, en ruso múka es `tormento', en tanto que múdt —con la consonante palatal -- significa `atormentar'). Este fenómeno se vio favorecido por los siguientes entornos fonéticos:

a) k, g y x ante vocales palatales.

b) Delante de vocales palatales derivadas de una monoptongación, k cambia a c, g cambia a z, y x cambia a s.

c) Tras vocales palatales.

d) Las secuencias de dental + j se reducen para dar lugar a un único fonema palatal.

Morfología

En el plano morfológico, las lenguas eslavas se muestran muy conservadoras.

En cuanto al género, la diferenciación entre masculino, femenino y neutro se mantiene en singular, aunque muchas lenguas han practicado cierta reestructuración en el plural.

Con respecto a la declinación, excepto el búlgaro y el macedonio, que la han perdido, -en general el resto de las lenguas eslavas conservan los siguientes casos: nominativo, acusativo, genitivo (resultado de la confusión del genitivo y el ablativo indoeuropeos), dativo, instrumental y locativo. Además, el número dual desapareció en la mayoría de las lenguas (salvo en esloveno), pero ha dejado no pocos vestigios en la forma de plurales irregulares.

Una innovación significativa de la flexión nominal fue la que introdujo el rasgo semántico de la animación: ciertos sustantivos animados presentan un acusativo igual que el genitivo .

Los adjetivos determinados de forma larga doblan muchos adjetivos normales llamados indeterminados, de forma corta.

La morfología verbal sufrió más cambios que la nominal. Todas las lenguas eslavas han perpetuado la concordancia persona/número en las formas finitas del verbo; no obstante, algunas formas no finitas han adoptado la correspondencia género/número.

La conjugación está dominada por la categoría del aspecto (el perfectivo, que expresa una acción terminada, y el imperfectivo, que indica una acción sin completar). Por otra parte, existen formas del imperativo derivadas del modo optativo indoeuropeo.

En estas lenguas se da un uso muy extendido de formas nominales (no finitas) del verbo: hay dos formas para el infinitivo (tradicionalmente conocidas como infinitivo y supino) y cinco participios (presente activo, presente pasivo, pasado activo, pasado pasivo y perfecto activo).

La mayoría son lenguas sintéticas (es decir, expresan contenidos gramaticales por medio de las terminaciones de las palabras). El búlgaro y el macedonio son más analíticos (transmiten esta información mediante el orden sintáctico).

Léxico

Un importante fondo léxico en las lenguas eslavas procede directamente del indoeuropeo. Con todo, se pueden reconocer préstamos muy antiguos del iranio y el germánico. Hoy, el vocabulario de cada uno de los idiomas eslavos refleja influencias locales más recientes (sobre todo del alemán, en el Oeste, y del turco, en los Balcanes).

En cuanto a la nueva terminología, se ha formado sobre la base de voces griegas y latinas, así como también a través del mecanismo morfológico de la derivación (incremento de palabras con prefijos y sufijos).

FUENTE CONSULTADA: GRAN ENCICLOPEDIA UNIVERSAL-ESPASA CALPE

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es muy importante que en la era de predominio del inglés y el español tengamos en cuenta al resto de los idiomas, que tienen una gran relevancia desde el punto de vista económico y social.

Cordiales saludos,

Amelia
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